
Nombre: Pinito.
Sexo: Hembra.
Especie: Canina.
Raza: Tirando a ratonera, pero sabe Dios.
Color: Negro, blanco, cejas pelirrojas.
Pelo: Mucho.
Señas particulares: Bigotes tremebundos.
Tesitura: Soprano ligera.
Edad: Mes y medio.
Peso: 950 gramos.
Se pasa la mayor parte del día durmiendo. El resto del tiempo lo dedica a masticar el universo y a pedir comida con un número acrobático-musical que en casa tiene mucha aceptación. Sobre todo cuando lo hace a las seis de la mañana (los primeros compases en la alcoba, los últimos en la cocina).
“Pinito, no, el cable del ordenador no. Pinito, no te metas de patas en el cacharro del agua. Pinito, no, quita el hocico de ahí, que eso quema. O pincha. O corta. O da calambre. O es prestado. Pinito, no, deja la alfombra quieta. Pinito, no, el periódico lo estoy leyendo yo. Pinito, olvídate del sofá. Pinito, como me vuelvas a morder te juro que te hago rellena de castañas. Tres castañas, porque no hay sitio para más, pero te hago y a fuego lento, ¿eh?”.
9 comentarios:
so sweet honeypie!
sólo diré dos palabras: DOG WHISPERER
Que cierto es eso de que los perrillos se parecen a sus dueños. Yo a este le veo ya la misma naricilla de su mamá adoptiva. Del padre no puedo decir nada porque no lo conozco (uy, pero que feo queda eso...)
Ay madre! Ya se han adoptado mutuamente? Mire usted que dan un trabajo que pa qué, eh.
pinitooo!
pinitooo!
ande está la mama?
ande está?
Pinito no tiene ni dos bocaos de Alfonso X el Gordo (ni de Doña Marmota). Pero parece simpática. Espero que cuando se haga pis en la alfombra del salón te siga pareciendo simpática. Ahora es cuando el fin de contrato puede ser útil, por aquello de no tener esparcidos por casa pares de zapatos ni bolsos carísimos. Porque Pinito tiene pinta de apreciar un buen Loewe como juguete masticable.
Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Señores, señoras... Pinito y yo nos parecemos poco. Ella es minúscula y yo, tamaño familiar. Ella lleva con orgullo sus bigotes y yo me dejo un presupuesto en la esteticista. No sufran, que en esta casa hay pocas alfombras y son todas baratas y lavables. Y bolsos y zapatos están bajo siete llaves. Por lo demás, anoche Pinito no me dejó dormir mucho (cruel palabra de verificación: whining) y tengo más instintos asesinos que de costumbre.
sigo imaginándote, en ese parque, con esa perra trastosa, corriendo de un lado para otro, oiendo culos, comiendo hierba y saludando feliz a los viandantes mientras tu gritas a a pleno pulmón:
PIIIIINIIIIITOOOOOOOOOO
al tiempo...
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