25 de enero de 2013

Grande

Estuve pensándolo con detenimiento y creo que el próximo perro que traiga a casa (allá por 2070) será uno grande, patoso y lento. Sí. Los perros chicos y falderos están sobrevalorados. Totalmente. Porque miren, llevo cuatro años paseando a la perra por la ciudad, y en todo ese tiempo sólo pasó una vez que alguien se parase a mirar y a decir “oh, qué bonita es”. Y a continuación me entregó una tarjeta que decía “Eulogio, peluquero canino”. Y yo me ofendí toda, porque me pareció un cumplido interesado.

Si, por alguna extraña razón, quieren seguir leyendo, y además ver una foto preciosa de un Dogo de Burdeos que dan ganas de comérselo a besos, vengan aquí.

11 de enero de 2013

Testimonio

El Señor me castigó. Como me estuve riendo de los Chihuahuas de mi madre y protestando por lo pegajosos y lloricas que son, Él extendió el brazo, allá en las alturas, y ordenó que todas las hembras de esa casa (las perras, se entiende) se pusieran en celo a la vez. A consecuencia de lo cual mi madre me despachó, una vez terminadas las fiestas, con mis maletas, mi perra, diez kilos de comida variada (porque ella cree que donde yo vivo no hay) y uno de sus Chihuahuas, el macho, el Pulgón. ¿Y por qué yo?
Vengan aquí a leer el resto, que hay fotos y palabrotas y todo.



4 de enero de 2013

Chihuahua Power

Estoy pasando las fiestas en casa de mis padres (ah, feliz año a todos, y muchos reyes), lo que significa que nos reunimos bajo un solo techo las siguientes criaturas: de cuatro a siete seres humanos, cinco o seis perros y dos gatas. No es fácil, porque las dos gatas no se llevan bien (ni mal: no se hablan desde hace años), y uno de los perros quiere destripar a las gatas y comérselas (a las dos indistintamente, aunque creo que la atigrada le cae peor) y luego, los seres humanos… Bueno, ustedes tendrán familia y se harán cargo.
Para leer más, vengan aquí, ¿sí?

19 de octubre de 2012

Perritudes

A la edad de tres años y diez meses, Pinito ha empezado a servir para algo. Ustedes no se lo creerán, pero ahora me pagan por escribir, entre otras cosas, las historias de la perra. Mi vida ha mejorado mucho, y ha cobrado hermosísimo sentido todo el tiempo que me he pasado tratando de domesticarla, evitando que se comiera las paredes, las gafas y los zapatos, explicándole dónde y cuándo tenía que expresarse, tratando de sacarla de debajo de la cama o de dentro del ropero, extrayendo porquerías inmundas de sus fauces, bañándola, limpiándole las orejas, quitándole rastas...
Bueno, eso, que tengo un blog que va de perros aquí, en The Pets Journal, en español y en inglés, y que si son ustedes tan amables léanme, que sus buenas acciones les serán compensadas con creces en la otra vida. O algo.

24 de septiembre de 2012

Lean The Pets Journal pero ya

Hola, seres de paciencia incalculable y costumbres erráticas. Que, si quieren, estamos aquí:
http://www.thepetsjournal.com/index.php/es/opinion/item/464-tengo-una-foca

11 de agosto de 2012

Parque (114)

La Lupe, toda disciplinada, va a correr al parque a las ocho de la mañana. A veces antes. Pinito la acompaña. A esas horas no hay gente y se ven más animales de lo habitual. Un loro del Amazonas. Una bandada de cotorras verdes con el pico rojo. Mirlos. Gorriones morunos. Libélulas. Ratas. Ah, la biodiversidad.
La Lupe llega al sitio donde suele hacer el calentamiento y empieza a rotar los tobillos. Ahí, debajo del tamarindo, hay un señor en pantalones cortos que mira hacia arriba y tira besos al aire. La Lupe no dice nada. El señor saluda. "Es que hay un periquito ahí perdido, azul, ¿lo ves?". El tamarindo es enorme y frondoso. Para que la Lupe lo viera, el perico tendría que estar lanzando bengalas de salvamento. "No". "Sí, mujer, ahí", y señala. "No, lo siento, no lo veo". "Bueno, pues esta ahí y voy a ver si acude a mi llamada, porque las cotorras lo van a avasallar al pobre; estos animales no se saben valer en libertad". La Lupe se da cuenta de que  el señor, que sigue tirando besos, tiene una jaula de esas antiguas, de madera y alambre, con la puertita abierta, y se enternece. El perico puede elegir; un parque entero, con árboles tropicales, cincuenta especies de flores, bambúes, fuentes, gente que reparte millo y pan de ayer, o una jaula del tamaño de una caja de zapatos y un señor.
La Lupe arranca a correr. De fondo sigue oyendo besos volados.

4 de junio de 2012

Doce quince

Camina por el Mercadona empujando el carro y cantando "doce quince, doce quince". Coge agua mineral y cambia la letra, "quince veinte, quince veinte". Huevos. "Dieciséis setenta, dieciséis setenta". Pescada congelada. "Veintiuno... y pico, veintiuno casi veintidós". Nadie la mira ni ella mira a nadie. Entre otras cosas porque todos los demás van haciendo lo mismo, sumando, ajustando, decidiendo si es más importante llevar galletas o yogures. Atrás quedaron los tiempos de amontonar en el carro tabletas de chocolate con 55% de cacao, con 70%, con 85%, con semillas crujientes, con lacasitos, con frutos secos, con dibujos en relieve de Doraemon... "Ah, Doraemon. Ojalá mis sueños se hicieran realidad... Pan de centeno... Veinticuatro, veinticuatro". Su carro choca con el de una señora que va rezando, "Trein-tai-seis, trein-tai-seis". Se miran y pierden la cuenta. Se odian.

2 de junio de 2012

PPPG


Pinito pesa ocho kilos y es poco perro. Cuando se moja se queda en nada. Nada más que hocico, ojos desorbitados y temblores. Pero ayer le sentó mal alguna de las carroñas que se comió por la calle (había una paloma muerta, bastante-bastante muerta, sí, este paréntesis mejor cerrarlo), y entre las tres y las cinco de la mañana consiguió producir un volumen asombroso de detritus. Asombroso de verdad. Hasta aquí la elegancia, señores. Pinito se cagó, se meó, y, como le pareció poco, vomitó. Varias veces. Varias veces todo. En varios sitios. El señor alto la llama PPPG (Planta Peluda Productora de Guano). Yo la llamo otras cosas.
¿Y por qué les cuento esto? Porque cuando Pinito empezó a hacer ruidos sospechosos, yo estaba dormida, soñando que trabajaba en una casa enorme, enormísima, con diez habitaciones y patios y jardines y un estanque y un montón de perros. Yo llevaba delantal y alpargatas, venía de la huerta de recoger tomates para la cocinera, y el dueño de la casa me decía que por favor me esmerase en dejarlo todo brillando, porque a la hora del café llegarían unos señores para una reunión importantísima. Que se sentarían en la veranda, y que no quería ver ni una mierda de perro. Y yo empecé a recoger mierda de perro y a pastorear a los animales al otro extremo del jardín, por si les daba por expresarse en el último momento. Y me pasé mucho rato recogiendo mierda de perro y fregando las lajas del camino y sacando brillo a la veranda y apestando a lejía, todo por tres euros la hora más la comida, sin seguro ni contrato.
Y cuando me desperté, ¿qué fue lo primero que hice?
Recoger mierda de perro, fregar y apestar a lejía. Gratis. Sin seguro ni contrato.
La ventaja es que en mi casa puedo gritar, protestar y hasta cantar cosas blasfemas mientras limpio.

12 de abril de 2012

Con arroz y tomate


La Lupe está en el sofá, atenta a la pantalla del ordenador. Pinito se acerca y la mira fijamente.
Pinito: Jefa.
La Lupe no la escucha.
Pinito: Jefa. Jefa. Jefa. JEFA. JEFA.
La Lupe: Qué.
Pinito: Que me des de comer.
La Lupe: Ya comiste.
Pinito [poniendo cara de Oliver Twist]: Sí, pero quiero más.
La Lupe: No, que estás gorda.
Pinito [ofendida]: Tú también, y comes lo que te da la gana.
La Lupe: Aquí la que manda soy yo. Además, no como lo que me da la gana, no es verdad. Si fuera así hoy pondría arroz negro de primero, y croquetas, y secreto ibérico, y luego...
Pinito: Jefa. Céntrate. Dame comida.
La Lupe: Que no, que no te conviene.
Pinito [fría]: Ah, si vamos a hablar de lo que conviene y lo que no...
La Lupe: ¿Qué?
Pinito: Nada. Que a ti te parecerá que estoy gorda, pero en realidad soy pequeña y ágil, y me meto debajo de los sillones y las mesas, y veo y oigo cosas...
La Lupe: ¿Y qué?
Pinito: Cosas que probablemente no querrás que se sepan.
La Lupe [toda digna]: ¿Como por ejemplo?
Pinito: Como que estás a dieta, pero el otro día te mandaste tres huevos fritos con papas y ajitos por encima. O como la cantidad terrorífica de chocolate y frutos secos que te tragas a escondidas.
La Lupe: Son muy sanos. Omega tres y antioxidantes y...
Pinito: ¿Y entonces por qué te escondes?
La Lupe: No me escondo. Todo el mundo tiene derecho a disfrutar de un poco de intimidad.
Pinito: Ya. Supongo que si respiraras y masticaras mínimamente no te daría tanta vergüenza.
La Lupe: Pero mira, perra, yo a ti no te debo explicación ninguna.
Pinito: No, no. Ni a tu madre tampoco.
La Lupe: ¿Eh?
Pinito: Vamos, que ella no tiene por qué saber  que es mentira eso que dices de que usas muchísimo la vaporera que te regaló. Que ni la has sacado de la caja todavía, y la tienes en el trastero, y la quieres vender en Ebay.
La Lupe: Es que es un aparato triste. Pescadilla al vapor. Dan ganas de llorar.
Pinito: O tu hermana. Ella tampoco se tiene que enterar de que...
La Lupe: Bueno, ya basta.
Pinito: Tengo hambre.
La Lupe: ¿Sí? Pobrecita. ¿Quieres una lata de sardinas?
Pinito: Pero con arroz y tomate.
La Lupe: Bueno. Mira, y una cosa, ¿estuviste leyendo mis libros otra vez, verdad?
Pinito [estirándose]: No. Yo soy más de series.
La Lupe:A mí no me engañas. Esto es puro Saki. Tobermory, vamos. 
Pinito: ¿Y mis sardinas?
La Lupe: Voy.

9 de abril de 2012

(Pequeño paréntesis)

(Estimadas criaturas, los señores de Blogger lo han cambiado todo, y, como consecuencia de su afán de innovación, a algunos de ustedes mis inspiradas palabras se les presentan descuadradas y con erratas. Sepan que sigo tan maniática como siempre con las tildes y los espacios y las mayúsculas, y que la culpa de todo es de los señores de Blogger. Le he dado todas las vueltas posibles al blog, lo he abierto con Mozilla, con Chrome, con el Explorer (sí, aún existe); he intentado arreglar el problema desde un Mac y desde el móvil, incluso desde el microondas, y que si quieres arroz Catalina. Así que lo siento mucho. Si alguien tiene sugerencias las recibiré con alegría. Señores de Blogger, vayan  ustedes al guano)