no es que sea vaga (bueno, también). Es que estoy mala. Y voy a seguir estando mala unos cuantos meses más. Y tengo la cabeza medio nublada, y no se me ocurre nada que contar, y encima Pinito ha elegido este momento para empezar a portarse bien (ayer se comió un termómetro, un rollo de papel del baño y medio tendedero, pero llevaba semanas quieta y callada). Y me da nosequé tener el blog ahí, esperándome, diciéndome que hace quince días que no le escribo. Así que me voy a tomar unas vacaciones. Cuando coja tino y vuelva les aviso, ¿sí?
15 de noviembre de 2009
Comunicado
no es que sea vaga (bueno, también). Es que estoy mala. Y voy a seguir estando mala unos cuantos meses más. Y tengo la cabeza medio nublada, y no se me ocurre nada que contar, y encima Pinito ha elegido este momento para empezar a portarse bien (ayer se comió un termómetro, un rollo de papel del baño y medio tendedero, pero llevaba semanas quieta y callada). Y me da nosequé tener el blog ahí, esperándome, diciéndome que hace quince días que no le escribo. Así que me voy a tomar unas vacaciones. Cuando coja tino y vuelva les aviso, ¿sí?
30 de octubre de 2009
Correspondencia mercantil
I.
Estimada Guadalupe,
le pedimos disculpas por retrasarnos en el pago. Este retraso se debe a las dificultades financieras que atravesamos en este momento. Estamos trabajando con ahínco para solucionarlas. Haremos efectivo el pago desde que nos sea posible. Mientras, le agradecemos mucho su paciencia. Un saludo,
Antonio Ramírez
Departamento de Finanzas
Corporación Mayúscula
II.
Estimado don Antonio,
veo que tenemos mucho en común. Yo también atravieso dificultades financieras en este momento. Sobre todo porque ustedes no me pagan lo que me deben, una cantidad que, desde la perspectiva de una corporación tan mayúscula, es una porquería. No sean absurdos y páguenme de una vez. Si van a la ruina, si de verdad están desguazando los despachos y vendiendo los muebles de oficina a precio de saldo (y recortes de moqueta a tanto el metro cuadrado), no van a notar la diferencia. Y si no van a la ruina y están ahorrando a mi costa, asquerosos, me lo deben. Desde el punto de vista moral y desde el contable.
Por favor, no me dé las gracias por mi paciencia. Que no tengo. Ni voy a tener.
Un saludo,
Guadalupe Salgado
III.
Estimada Guadalupe,
le pedimos disculpas por retrasarnos en el pago. Este retraso se debe a las dificultades financieras que atravesamos en este momento. Estamos trabajando con ahínco para solucionarlas. Haremos efectivo el pago desde que nos sea posible. Mientras, le agradecemos mucho su paciencia. Un saludo,
Antonio Ramírez
Departamento de Finanzas
Corporación Mayúscula
IV.
Estimado don Antonio,
veo que escriba lo que escriba me van a contestar ustedes lo mismo. Así que me dejo ir. Ojalá se les prenda fuego la sede central y no les funcionen las alarmas ni los aspersores contra-incendios. Ojalá venga una plaga de langosta y se les coma el archivo y el registro de patentes. Ojalá les caigan 36 inspecciones de Hacienda y 45 de Trabajo. Ojalá le toque la bonoloto al vigilante de seguridad y abandone su puesto de trabajo de repente y llegue una banda de maleantes y se lo lleve todo, hasta las gafas de cerca del presidente. Ojalá haya un maremoto y les inunde los aparcamientos. Ojalá, en fin, les parta un rayo. O dos.
Afectuosa y pacientemente,
Guadalupe Salgado
V.
Estimada Guadalupe,
le pedimos disculpas por retrasarnos en el pago. Este retraso se debe a las dificultades financieras que atravesamos en este momento. Estamos trabajando con ahínco para solucionarlas. Haremos efectivo el pago desde que nos sea posible. Mientras, le agradecemos mucho su paciencia. Un saludo,
Antonio Ramírez
Departamento de Finanzas
Corporación Mayúscula
VI.
Estimado don Antonio,
así se le peguen a su ordenador personal todos los virus y troyanos del planeta. Así el meteorito magnético que se acerca, y que en breve causará el fin del universo tal y como lo conocemos, le dé en toda la cresta o en toda la calva, según sea el caso. Así se coja usted la gripe porcina, la sarcoidosis, la lepra y la gonorrea. Así venga El Puma a cantar al polideportivo de al lado de su casa y la megafonía se le meta en el dormitorio.
Si me vuelve a responder lo mismo, le envío una carta-bomba.
Dulcemente suya,
Guadalupe Salgado
VII.
Estimada Guadalupe,
le pedimos disculpas por retrasarnos en el pago. Este retraso se debe a las dificultades financieras que atravesamos en este momento. Estamos trabajando con ahínco para solucionarlas. Haremos efectivo el pago desde que nos sea posible. Mientras, le agradecemos mucho su paciencia. Un saludo,
Antonio Ramírez
Departamento de Finanzas
Corporación Mayúscula
VIII.
Adjunto metralla y Goma-2.
¡Ja!
5 de octubre de 2009
Euromillón
Llegó el viernes y no tocó. Pero a ella le trajeron churros calentitos para desayunar.
22 de septiembre de 2009
Demasiadas cosas
Entonces cierro la puerta y me vuelvo a la cama. Total, si no quepo...
12 de septiembre de 2009
Menú
Señor muy serio de dos metros: ¿Qué tal hoy?
La Lupe: Bueno, no ha habido muertos ni heridos de consideración.
Señor: Ah, vamos mejorando. Muy bien, Pinito [y acaricia a la perra, que salta y da lametones desaforados].
La Lupe: Pero se escapó, se metió entre los bambúes y se puso a comerse las hojas, y tardé bastante en cogerla. Me gustaría tener una conversación con el que diseñó ese parque, ¿sabes? Porque se le fue la mano con las espesuras.
Señor [hablándole a Pinito]: El día que te hagamos un estudio genético, Animaligna, vamos a descubrir que eres medio oso panda también.
La Lupe: Medio oso panda y medio Houdini. La voy a matar.
Señor [repentinamente concentrado en algo que dan en la tele, sin escuchar nada]: Estupendo.
La Lupe: Pero primero, le voy a dar de comer.
Señor: Muy bien.
La Lupe: Que no sé con qué amenizarle el pienso, porque el confit de pato y el foie se acabaron ayer, y cigalas tampoco nos quedan.
Señor: Claro.
La Lupe: Aunque jamón ibérico sí tenemos, ¿no?
Señor: Sí.
La Lupe: Bueno, pues le pongo jamón, un gazpacho de guisantes tiernos y luego un arroz negro, ¿te parece?
Señor: Lo que tú digas, vida mía.
La Lupe: Y de postre... bueno, no, que hay queso de Garafía, y luego con el café y un poco de chocolate va que se mata. Y el pienso nos lo comemos nosotros, que es muy sano, muy equilibrado.
Señor: Ajá.
La Lupe: Me encanta la tele. Cómo contribuye a la paz del hogar. Pinito, ven, que te voy a dar la comida, anda.
5 de septiembre de 2009
Verde
22 de agosto de 2009
Piscina municipal
Por favor, no usen el lavamanos sino para lo que su propio nombre indica. Está prohibido lavar zapatillas, gorros, niños y otros objetos poco higiénicos.
17 de agosto de 2009
Vacaciones
[Teléfono]
La Lupe: Hola, Mami.
Mamá: Hola, qué tal, ¿cómo lo están pasando?
La Lupe: Bien... Vamos a la playa, y al spa... y a la playa, y al spa... y a la playa...
Mamá: Sí, sí, me hago una idea.
La Lupe [un poco preocupada]: Mira... Y Pinito, ¿cómo se está portando?
Mamá: Ah. Pues la primera noche se la pasó leyendo.
La Lupe: Dios.
Mamá: Hay que ver cómo se parece a ti, ¿eh?
La Lupe [ofendida]: Bueno, a mí los libros me duran más. Ella los lee una vez y ya.
Mamá: No sé yo. Cuando eras pequeña los perdías, te los llevabas a la bañera, los llenabas de nocilla...
La Lupe [interrumpiéndola]: ¿Y que estuvo leyendo?
Mamá: Ah, clásicos juveniles. Dice tu padre que no te preocupes, que todos los libros eran tuyos.
La Lupe [poco animada]: Ah.
Mamá: Pero fue sólo la primera noche. Luego le quitamos la lectura y entonces se comió una lámpara.
La Lupe: Ya.
Mamá: Y luego la dejamos durmiendo en el jardín, con los demás perros. ¿Tú sabías que Pinito es vegetariana?
La Lupe: No. Ella se lo come todo, vegetal, animal o mineral. No distingue.
Mamá: Pues la podías alquilar como segadora. Qué energía, qué dientes.
La Lupe: Ay.
Mamá: Las calas, las petunias, las hortensias...
La Lupe: Cuánto lo siento... Yo te las repongo cuando vuelva.
Mamá: Pero es encantadora, la perra. Tiene una sonrisa... Es muy expresiva. Cuando llegamos de la calle se alegra muchísimo de vernos. Un meneo de rabo, unos saltos... Salta como un metro.
La Lupe: Es que está esperando que le des de zapatillazos por todas las maldades que hace, Mami, y como no le das, se alegra mucho.
Mamá: Animalito. Si sólo tiene ocho meses.
La Lupe: A ver si llega a los nueve.
Mamá: No, mujer. Además encontró ella sola una solución estupenda. Porque verás, con los chihuahuas se lleva muy bien, y con la perra grande también, y está todo el día brincando y correteando: pero la gata no la quiere. Y aún así ella se empeña en jugar con la gata. Que le huye, claro. Entonces uno de estos días, persiguiendo a la gata, se encaramó por un muro, tiró dos macetas y se metió en el jardín del vecino. Y allí se pasa mucho rato, segando y comiendo flores, tan contenta.
La Lupe: ¿Y el vecino?
Mamá: En Seúl.
La Lupe: ¿Y cuándo vuelve?
Mamá: No sabemos. Pero ese jardín es la selva. Yo le puse una pipeta suplementaria a la Pino por si los bichos. Y total, si el vecino vuelve y dice algo le pasamos la factura por los servicios de desbroce.
La Lupe: Pues qué bien. ¿Y está comiendo como debe ser?
Mamá: Claro. Yo sirvo el buffet de piensos y allá van los cinco, en fila.
La Lupe: No le estás dando café con magdalenas, ¿verdad?
Mamá: Por supuesto. Y zumo de naranja. Y a veces, huevos revueltos.
La Lupe: Mamá.
Mamá [muy dispuesta de repente]: Mira, ¿tú a la perra le haces algo en el pelo?
La Lupe [a la defensiva]: La baño y la peino cuando le toca.
Mamá: Está totalmente Scotch-Brite.
La Lupe: Es que es así, tiene el pelo duro. No le vayas a poner suavizante ni porquerías de esas.
Mamá: Yo la veo, la pobre, con ese pelo y esos ojos tan chicos...
La Lupe: Mami, no tiene los ojos chicos: es que tú vives en un mar de chihuahuas y estás acostumbrada a semejante desproporción. Pinito está bien como está. No le hagas nada.
Mamá: No, en los ojos no le puedo hacer nada, criatura, pero en el pelo... Todos los demás tan brillantitos y tan suaves y ella tan estropajosa...
La Lupe: Por favor te lo pido, déjala así.
Mamá [pensando muy claramente "ya veremos ya"]: Bueno.
La Lupe: Me voy al spa.
Mamá [acusadora]: Tú te estarás haciendo tratamientos de esos para la piel, ¿no? Y la pobre perra Scotch-Brite...
La Lupe [sorda]: Dale besos a Papi.
Mamá [sorda también]: Tengo aquí una mascarilla nutritiva especial para perros al aroma de fruta de la pasión que le va a venir que ni pintada.
23 de julio de 2009
Será
Me voy a mandar un correo, a ver.
14 de julio de 2009
Basado en pirados reales
[Pinito y la Lupe pasean por el centro de Santa Cruz. No se hablan. Pinito está ofendida porque la Lupe la cepilló por la violencia para quitarle unas espiguillas que se le habían pegado a las cejas, a los bigotes y al tupé después de la excursión del domingo. La Lupe está de malas no sólo porque Pinito se haya resistido bastante al cepillado y le haya dejado los brazos llenos de moretones, sino porque la afición de la perra a la decoración de interiores está yendo demasiado lejos: ahora dedica sus ratos libres a abrir un agujero en la pared de la entrada. Con los dientes. Y qué querrá poner ahí, se pregunta la Lupe, una vasija de cobre batido, una figurita, qué. En ese punto, una señora mayor cargada de bolsas rojas, de esas de las rebajas del cortinglés, mira a Pinito, frena en seco y asalta a la Lupe en medio de la acera]
Señora: Mira, perdona, ¿la perra de dónde es?
La Lupe [a la defensiva]: Cómo de dónde... De aquí. Es mía.
Señora: ¿Pero la compraste, te la regalaron?
La Lupe [arruga la frente y piensa “la pedí por catálogo, colección Perros Satos Otoño/Invierno 2008-2009”]: No, la recogí de la calle.
Señora: ¡Ajá! ¿De qué calle?
La Lupe: Del Parque Santa Catalina.
Señora: ¿Eso dónde es?
La Lupe: ¿Pero usted es de la policía o qué?
Señora: No, es que yo tengo una amiga que era la dueña de esa perra, y la regaló, y luego se arrepintió y la quiere recuperar. Una depresión tan grande que se cogió, la pobre...
La Lupe: No, ésta no es. Ésta es mía desde chiquitita.
Señora [gritando]: Sí es. Es la de mi amiga, la misma.
La Lupe [en voz baja pero peligrosa]: No es. Y mire, no haberla regalado.
Señora: Sí es, que yorkshires de Alaska blancos y negros de pelo duro hay muy pocos.
La Lupe: ¿Cómo?
Señora: Marroncitos sí hay, pero como ésta no. Son muy raros. Cayetana, Cayetana, ven, ven aquí conmigo.
[Pinito pasa]
La Lupe [muy digna]: Señora, que se equivoca usted. Adiós.
Señora [siguiéndola calle arriba]: ¿No te da pena, mi amiga llorando en su casa y tú aquí disfrutando de la vida?
La Lupe: No. Esta perra es mía. Y no es un yorkshire de Alaska ni nada. Es un chucho. Y se come las paredes. Además, yo no disfruto de la vida. Déjeme, déjeme quieta, de verdad.
Señora: El Señor te va a castigar.
La Lupe: Ya me tiene castigada ya.
Señora: Dame tu teléfono. Dime dónde vives.
La Lupe: Pinito, ataca.
[Pinito pasa]
Señora: Voy a llamar a un guardia.
La Lupe: Estupendo. Tengo los papeles de la perra perfectamente en regla. Acaba de pasar la revisión de los diezmil.
Señora [buscando el móvil en el bolso]: Al cerounodós voy a llamar.
La Lupe: Pues les cuenta la misma historia que a mí, que seguro que les encanta. Adiós.
Señora: ¿Oiga? Sí... Que aquí hay una mujer que tiene una perra que era de una amiga mía... Que la regaló... Pero que ahora la quiere otra vez... Y no se la quiere devolver... Y se va, y no hay guardias a la vista...
La Lupe [lejos ya]: Pinito, ¿tú te quieres llamar Cayetana y vivir en una casa con muchas paredes nuevas? ¿Eh?
[Pinito pasa]