5 de abril de 2010

Leche condensada

La pastelería de Kitty se llena de repente, así que yo, en vez de sentarme a merendar, me paso al otro lado del mostrador y le echo una mano. No es que sirva de mucho, porque no sé manejar la cafetera ni la caja registradora. Pero puedo limpiar mesas, traer y llevar bandejas, dar recados y sacar cosas de la vitrina. Y sonreír a los clientes y decirles “sí, ahora mismo”, aunque sea mentira.
Llego donde está Kitty y recito “dos cortados con leche condensada, un café solo, un croissant mixto y un dulce de chocolate blanco y fruta de la pasión”. Kitty se indigna en voz baja. “Maldita sea la leche condensada. Cuando llegue el fin del mundo y vengan las naves espaciales a buscar a los elegidos para fundar una nueva humanidad en Alpha Centauri, la pregunta que nos harán para ver si nos dejan subir o no será '¿te gusta la leche condensada?'. Y todos los asquerosos que toman leche condensada se quedarán en tierra”. Yo, sacando platos pequeños del aparador, pregunto “¿por qué?”. “Porque sí. Porque es viscosa y repugnante y fea y empalaga y estropea el café. Y mira qué ruido hace cuando sale. Chuufs”. “¿Y los extraterrestres piensan lo mismo que tú?”. “Claro”. A mí me gusta la leche condensada, pero no lo digo. Además hace tiempo que no la tomo, porque engorda como el demonio. Kitty me adivina el pensamiento. “Si no recaes, te perdonaremos y podrás venir con nosotros”. “Gracias”. “Nada. Pero nunca más, ¿eh?”.

13 comentarios:

Reinadelmango dijo...

Yo, en dependiendo de lo macizos que estén los extraterrestres esos, me lo plantearé... (qué ricas las trufas de La Montaña, hum).

josemaria dijo...

¡Olé!¡Olé! ¡A mi no me gusta la leche condensada!¡Me voy con los marcianos!

No, ahora en serio, la cosa tiene su lógica... El problema es el de siempre: los marcianos también están preocupados por el cambio climático, el ahorro de combustible y todo eso y, claro, lo de la leche condensada hay que limitarlo. Normal...

Arantza dijo...

A mí no es que me guste la leche condensada, es que puedo abrir dos agujeritos en una lata y bebérmela de un tiento, sin respirar. Cuando anuncio de postre "leche condensada con fresas", es eso, un tazón de leche condensada en el que flotan dos fresas como patética excusa. Y aquí que se encuentra el dulce de leche en todos los supers (tenemos una enorme población latina) no parezco reformarme, para nada. Qué pasa (desafiante).

Pipa dijo...

Arantza, conozco a una mujer que le echa azúcar a la leche condensada, así que no te preocupes, que no eres un caso perdido.

Ahora bien, la pregunta no irá sobre la leche condensada, no, irá sobre tortilla de patata con o sin cebolla. Y nos iremos los que la tomamos con cebolla, por supuesto.

si, bwana dijo...

Yo recuerdo con nostalgia aquellas rebanadas de pan, con leche condensada, que nos daban para merendar.

A.Cantó dijo...

Lo mismo por eso están verdes los tíos y tienen trompetillas en vez de orejas.
Bueno, hay que reconocer que delgados también están.

Reinadelmango dijo...

Joder, A. Cantó, querida, ¿no me digas que lo de los kilos de más no es por la leche condensada con sacarina, sino sólo por la leche condensada?
:(

A.Cantó dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
A.Cantó dijo...

Reina, estoy casi segura de que la leche condensada hace bypass a la lorza sin pasar por el tubo digestivo, sobre todo cuando se bebe a morro. Pero gracias a Kitty y a la Lupe ya tengo una excusa para dejarlo.

Arantza dijo...

... preocupada por lo que dice A. Cantó del bypass directo a la lorza de la leche condensada bebida a morro, me inquieto de lo que estará haciendo a mis muslos todo ese dulce de leche comido a cucharones (como la Nutella, jamás he llegado a untarlo). Virgensanta.

Reinadelmango dijo...

Creo que el dulce de leche, como es malo, malísimo, es así, solo. Que dentro de los churros no engorda nada y, es más, ayuda a regular el nivel de colesterol. La nutella, mejor en pan tostado.

canela y miel dijo...

Querida María, soy más feliz que un marciano por volver a leerte.
Besos

La Lupe dijo...

Reina, claro, hay que hacer una evaluación previa, no se va a subir una a cualquier platillo volante, y menos si los tripulantes, encima, nos vienen con exigencias.

Josemari, no sé si los marcianos te querrán llevar. Vale que no te guste la leche condensada, pero eres informático y no se te entiende ni papa cuando hablas.

Arantza, me devuelves la fe en la humanidad. Ya te veo, en pleno apocalipsis, diciéndole al extraterrestre que está junto a la pasarela del ovni "me da igual, yo me quedo aquí, lo primero es lo primero".

Pipa, yo no sé cocinar NADA sin cebolla. Bueno, el café, que no estoy segura de que cuente como receta.

Sí, Bwana, a mí me daban pan con aceite y chocolate. Y a mi amiga Lidia, pan con mantequilla y colacao. Me entra hambre sólo de pensarlo.

A. Cantó, están flacos porque mientras van por el espacio sólo comen pastillitas, y además se pasan el tiempo en gravedad cero jugando con la Wii.

Reina, qué penita... mientras menos sabe una, más tranquila vive.

A. Cantó, a mí me pasa eso con el queso. De la boca a la molla, sin paradas intermedias.

Arantza, calla, traidora, que te hemos visto y no tienes el más mínimo acúmulo de grasa. Eres toda fibra y te odiamos bastante.

Reina, por favor, dame el teléfono de tu nutricionista, que tengo que
hablar con él sobre chocolate y quesos franceses.

Canela y miel, muchas gracias, muchos besos.