17 de mayo de 2009

Familia (conversación en dos actos)

“Familia y autoestima son cosas incompatibles”
El señor muy serio de dos metros

I.
Padre [meditabundo]: Pues estoy pensando que tú de pequeña eras un poco así, como la perra.
Hija: ¿Robaba zapatos, me metía debajo de la cama y me los comía?
Padre: No, no, quiero decir que no parabas quieta ni un minuto, y que mirabas a la mayoría de la gente con cara de odio, pero luego, en el fondo, eras buena.
Hija: Ya.
Padre: Como la perra, que lo que tiene no son defectos, sino casi virtudes.
Hija: Ah.
Padre: Sí. Pobrecita, la perra. Hay que conocerla y tener un poco de paciencia con ella. Nadie la comprende.
Hija: A mí tampoco me comprendían. Y paciencia, cero. Acuérdate de Sor María Luisa.
Padre: No, mejor no. Qué miedo daba esa mujer.
Hija: Yo todavía sueño con ella.
Padre: Yo también. Se habrá muerto ya, ¿no?
Hija: Sí. O si no, tendrá ciento diez años y no la dejarán dar clase.

II.
Hija: Que dice Papá que yo de pequeña era como la perra.
Madre: ¿Bigotuda?
Hija: No. Hiperactiva y revirada.
Madre [indignada]: Tu padre, de verdad… Mira: tú de pequeña eras la niña más bonita y más simpática del barrio. Todo el mundo tenía que ver contigo. Eras encantadora. Y cariñosa, y graciosa: te reías muchísimo. Con cualquiera te ibas. Y ya ves de mayor el carácter tan espantoso que se te ha puesto, que le arrancas la cabeza al primero que te lleve la contraria; o empiezas a resoplar y a mascar en seco y a mirar al cielo, en plan “dame-paciencia-señor”. Es una pena. Pero qué se le va a hacer, el tiempo pasa, los niños crecen, y hay que asumir las cosas como vienen… Oye, que la perra se está comiendo las flores de mundo, dile algo, ¡tú, fuera de ahí!

19 comentarios:

martin dijo...

oh! ah!
título largo!
ahora procedo a leer el texto

si, bwana dijo...

A mi me comparaban con el gato (por lo huraño, digo yo). Nadie es perfecto.

Arantza dijo...

Yo ya cité hace tiempo a alguien que dijo algo así como "no hay nada como una familia unida... que viva en otro continente" (versión adaptada a mis circunstancias). A mí lo que me fascina de la familia, y especialmente de las madres, es cómo esa gente que te conoce desde que naciste puede ignorar por completo quién eres. Y no sentir ninguna curiosidad por saberlo. Por ejemplo: si a mi Santa Madre la interrogan sobre mí, probablemente dirá que creo en Dios, que me interesa hacer una carrera política en un futuro no muy lejano, que probablemente tendré dos hijos y que me encanta el chorizo, cuando en realidad soy agnóstica y acabo de apostatar, si en una situación desesperada me dan a elegir entre la prostitución y la política para poder sobrevivir... no lo tendría muy claro, no pienso tener hijos y he sido vegetariana durante cuatro años. Pero qué bonita que es la familia.

Gabriel Ramírez dijo...

Mensaje para los padres de Lupe: A mí me cae bien su hija. Aún no la he visto resoplar ni mirar al cielo pidiendo paciencia. No se parece a la perrita ni para bien ni para mal. Y me va a invitar a tomar café este verano. Deberíamos tener una charla ustedes y yo.

Palabra clave: Encantadora.

P.D.: No suelo ir por la vida repartiendo lisonja barata, querida. Tenlo en cuenta.

anta dijo...

Parece que tu madre te conoce muy bien...de pequeña. Cuando los niños dejan de serlo se vuelven inescrutables (¡qué palabra maravillosa!).
Los padres no se enteran de nada (no nos enteramos de nada). Porque las cabecitas de los hijos se empeñan en pensar ellas solas, sin pedir permiso ni nada.

Ginebra dijo...

Su madre hace muy bien en tener la hija que a ella le dé la gana, que para eso no viven juntas. Las madres no tenemos por qué conocer perfectamente a nuestros pollos, bastante hacemos con quererlos. (Vamos, si le cuento la idea que tiene mi madre de mí...)

aire dijo...

VSrMS2m = HSrMS2m / LPVUséase: Las verdades del señor muy serio de dos metros son directamente proporcionales a su altura e inversamente proporcionales a la longitud en palabras de la verdad.

aire dijo...

¿Por qué se me ha pegado mi maravilloso texto a la fórmula? Que conste que en la vista previa salía divino.

¡Ay! Mi autoestima...

Arantza dijo...

Gin, no, si yo no juzgo a las madres (y padres) por su desconocimiento de los hijos, la verdad es que lo entiendo bastante, si yo tuviera una hija como yo, probablemente también me inventaría otra. El problema es que eso de andar a remolque de la "hija imaginaria" dificulta un poco las relaciones familiares, ya de por sí laboriosas.

LaURa dijo...

Qué gran familia, por diosssss

beguito dijo...

ups! como lea esto mi madre... pobre! que cree que me conoce...

Wara dijo...

Ay, Lupe, qué ilusión me ha hecho encontrar la palabra "revirada", que así me tienen dicho muchas veces que era yo de niña... Jajaja, qué orgullo serlo. Y es que los padres no conocen precisamente bien a los hijos, que son un misterio, los ven como quieren verlos, hay que reconocerlo.

buscema63 dijo...

"¡¡Todas son unas perras!!"

(Mi hijo, 17 años, viendo Spiderman 3 conmigo en la tele; la novia de Spiderman le da un beso al mejor amigo de Spiderman).

Elisa Falcón dijo...

Muy bien, muy bien... Veamos... Y de la familia de Pinito, ¿qué sabemos?
(Contexto: yo soy un psiquiatra con gafas redondas y una perilla, que me meso pensativamente, y tú y Pinito están tumbadas en el diván, mirando al techo, tú, y comiéndose el diván, Pinito).

La Lupe dijo...

Voy.

Antes de empezar, a todos les diré que esto son ficciones, y que ni la hija soy yo, ni la madre es mi madre, ni el padre es mi padre, ni la perra es Pinito...

Martin, procede, procede.

Sí, bwana, yo casi lo preferiría. Un gato es un bicho más digno, más elegante, ¿no? Y se lava la cara cada mañana.

Arantza, lo mío es peor, creo, porque mi familia me conoce razonablemente bien y se ríe de mí.

Gabriel, gracias por la buena voluntad y por la palabra-clave, pero si no me has visto resoplar ni levantar la vista al cielo es porque no me has mirado mucho rato seguido. Mi límite tiene una paciencia. Esto me lo dice mi padre.

Anta, mi padre y mi madre JAMÁS se ponen de acuerdo sobre nada que tenga que ver con nuestra infancia (digo, la de mis hermanos y la mía). A veces pienso que vivieron separados esos años, no tienen un solo recuerdo en común y mienten para que no nos traumaticemos retrospectivamente.

Gin, yo creo que en el fondo a mi madre le caigo bien. Pero trata de enderezarme de todos modos.

Aire, la fórmula es estupenda se mire como se mire y se pegue a donde se pegue. Arriba tu autoestima.

Pues Arantza, será eso, creatividad en defensa propia... De todos modos, yo soy mucho más predecible de lo que creía. No sabrán quién soy, pero sí cómo voy a reaccionar, con un margen de error mínimo.

Gracias, Lau. Y la tuya también.

Beguito, no, tú tranquila, lo normal es que diga "qué gente más rara" y ya.

Wara, mira qué bien, reviradas las dos... porque eso no se acaba de quitar del todo por más que una crezca, ¿sabes?

H, propongo que le digas a D que unas son/somos más perras que otras, y que la clave está en el ensayo y error, y que no paguen/paguemos justas por pecadoras, y que viva Espáiderman.

Elisa, la familia de Pinito es absolutamente desconocida, cosa que ahora mismo me tranquiliza bastante, porque lo que me faltaba ya era una reunión de hermanos y primos, todos marditos-futurriés-asesinos.

James dijo...

Buscema63:

En primer lugar, felicidades por el pseudónimo. Yo prefiero a John antes que a Sal, pero ambos fueron genios.

En segundo lugar, díle a tu hijo que es muy pronto para preocuparse de tales ominosas verdades de la vida. Y si tienes que convencerlo de lo contrario, no intentes decirle que las hay perras y no perras, que se llevará muchos palos. Mejor dile que toda regla tiene su expcepción, y que se ponga a buscarla (a la excepción, se entiende).

Raúl dijo...

Adoro las perras.

Bonnie dijo...

Me encantó!! El humor suaviza esas grabaciones infantiles que se encarga de volver a revivirlas la familia. Bonnie

Gabriel Ramírez dijo...

Buenas tardes. Soy el limpiador de blog. He visto que aquí estaba todo perdido de polvo. Es la que pasa cuando no se escribe. Bueno, yo a lo mío... Laralalala lorailoooooo larararalla...